miércoles, 24 de septiembre de 2008

Los Fuegos que Adentro Vuelan

Los fuegos que adentro vuelan.

Hay días que a mí la efímera lumbre
de la vida reclama combustión
renovadora ... exige ignición
que a todo mal efluvio lo traslumbre ...

Hay días que a mí la endeble techumbre
del vivir demanda nuevo colchón
sustentador ... solicita hormigón
que a los sismos del alma se acostumbre ...

Será tan sólo vano decorado
la rica chimenea marmoleña
si no se goza del chisque adecuado.

Será tan sólo una tizna pequeña
el ostentoso atizador dorado
cuando se carece de propia leña.

Debo hallar la madera sanativa,
a la que arde con fuerza inusitada;
debo encontrar la piedra sustantiva,
la que amortigua el peso de la nada.

... Hay días que se congelan
los fuegos que adentro vuelan ...

martes, 23 de septiembre de 2008

Al Agua

Al agua.

Nieve montañera, tú que desdeñas
el regazo de la nube más alta
para ser agua que inunda, que salta
riscos, oquedades, cauces, aceñas ...

Agua de los valles, tú que abrileñas
crecidas nos regalabas sin falta:
ten a bien decirme qué mal te asalta,
que tu faz más violenta nos enseñas.

No arrambles con las humildes moradas
de los que viven de sus sudorosos
esfuerzos, ni con sus tierras aradas.

No riegues con placidez caprichosos
y vastos parterres donde jugadas
de postín disfrutan ricos ociosos.

¡ Nieve montañera !, ¡ agua de valles !:
a los debilitados no avasalles.

lunes, 22 de septiembre de 2008

La Mala Noche

La mala noche.

Esta noche sin sueño canta el viento
su balada, que me habla del sonrojo
del día en el que derroché mi arrojo
en disfrutarlo todo a fuego lento.

En esta noche no hallaré contento,
pues el tiempo pasa sobre despojo
de noche, día, atardecer rojo;
todo lo pisa, todo es su alimento.

Soy esclavo del tiempo, y -- ya error
o cobardía -- me han de someter
como a todo que veo en derredor.

Ya quisiera con mis manos poder
romper la coraza de aquel señor,
el tiempo, al que quiero detener.

La mala noche, matrona del parto
de un día que amenaza ser de infarto.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cicatrices Invisibles

Cicatrices invisibles.

Hay dolores que gritan su presencia,
repartiendo mensajes por doquier;
heridas que borbotan con poder
el erizado color de su esencia.

Hay heridas que callan con paciencia,
hurtando el derecho de defender;
dolores que silencian a mi ser
y presentan disfraz ante la ciencia.

Hay en mi alma -- sin dios -- sordo dolor
que no halla consuelo en ningún lugar,
herida ciega en manos del doctor.

Hay en mi ser ansia por apagar
el ruido que me produce dolor,
los destellos de mi fosco penar.

Me hundo preso de lastres intangibles,
que imprimen cicatrices invisibles.