viernes, 27 de noviembre de 2009

Balada final

Triste y solo.

En medio de la noche,
se te oyó llorar;
derrotado e peregrino,
te quisiste suicidar;
escogiste tu destino:
¡la fusca eternidad!

Triste --y solo--, la Muerte te atrapó...
¡con la ponzoña!, ¡con el cuchillo!...
y tu vida --por siempre-- se consumió...

Con la vida chocaste...,
nadie te ayudó;
la ciudad te atosigaba...,
todo se te malogró;
nadie te reconfortaba
en tu trago peor.

Triste --y solo--, Átropo te segó...
¡con la tijera!, ¡con el ovillo!...
y tu hálito --por siempre-- se apagó...

Ya no regresarás...,
no retornarás... jamás...;
¡no regresarás!...
...Pues tu locomotora
llegó a la última estación...
donde "la inevitable" mora.

Tus huellas... las borraron...;
se apagó el candil;
las piérides te olvidaron,
ya no cantan para ti...
los demonios susurraron:
"...nunca podrás ser feliz..."

Triste --y solo--, la Muerte te atajó...
¡con la guadaña!, ¡con el percutor!...
y tu vida --por siempre-- se disipó...

Camino del "infierno",
no te sientes mal;
roto en brumador gentío,
trunco ante implosión fatal
y prendado del vacío
calmo... te disgregarás...

Triste --y solo--, Átropos te agarró...
¡con la cizalla!, ¡con el rocador!...
y tu hálito --por siempre-- se agotó...

Ya no retornarás...,
no regresarás... jamás...;
¡no retornarás!...
...Porque tu obra --no plena--
ya llegó al último verso...
el que "la inexorable" frena.

*-*-*-*-*-*-*-*
Talismán




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