Cuenta la leyenda que en el
Reino de León --allá por el año
1125, bajo el reinado de
Doña Urraca de León y de Castilla y su hijo, el infante
Alfonso Raimúndez (Rey de
Galicia)-- una joven doncella leonesa de la familia de los Argüelles mantuvo una secreta relación con un joven caballero templario de los Otenza que estaba cumpliendo servicio de guarnición en el
Castillo de Ponferrada. El templario era
Don Álvaro de Otenza y la doncella era
Doña Aldonza de Argüelles, dándose la dramática circunstancia de que los Argüelles estaban enemistados con los Otenza desde muchos años atrás.
Entrada del Castillo de Ponferrada (León).
En una ocasión, el padre de Aldonza partió de cacería a los montes de
Asturias y el joven templario aprovechó la ocasión para visitar a su amada, quien se encontaba en
León. Pero ocurrió que fueron sorprendidos por el
Señor de Argüelles, produciéndose inmediatamente un duelo caballeresco, en el transcurso del cual murieron los dos contrincantes y resultó gravemente herida Doña Aldonza. Al final, tan romántica historia se vio teñida con la sangre de tres cadáveres.
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